Gestionar un Ayuntamiento como el de Málaga y dar respuestas a todas las necesidades que demanda la ciudadanía lleva aparejadas muchas obligaciones y, por supuesto, unas dosis de responsabilidad altísimas que en ningún momento casan con la idea de coger la primera salida que encontremos en situaciones de dificultad.
El corazón del equipo de gobierno del PP en la ciudad de Málaga palpita acelerado. Nadie oculta ya las intenciones del regidor de la ciudad para buscar hueco en las listas del Senado del PP por la provincia de Málaga. Francisco de la Torre está lastrado por la pésima gestión de sus años de gobierno. Los concesionarios de Museos se instalan en edificios públicos ante el incumplimiento de los acuerdos firmados por ambas partes. Los contratos del Festival de Cine de Málaga, donde hilando fino han tejido una telaraña de contratos excesivamente bien remunerados, que no cuadran con la situación financiera del Ayuntamiento, uno de los más endeudados del país. Guiños a las privatizaciones de servicios públicos (Parcemasa y Emasa). Sin olvidarnos de que el Ayuntamiento no podrá hacer frente a los pagos comprometidos en su contribución a la construcción del Metro de Málaga, pataleando con gestos pueriles e inconsistentes en lugar de afrontar sus errores presupuestarios.
Son tiempos difíciles en lo económico, el castillo de naipes levantado a base de ingresos de la construcción y convenios urbanísticos revisables en su precio, como dicen los propias empresas constructoras, se van a desmoronar. El Ayuntamiento y su Alcalde tendrá que dar muchas explicaciones de cómo recortar, de por qué ahora “no” si hace tan sólo unos meses de cara a las elecciones municipales era “sí”. El Alcalde se olvidó de pensar en tiempos venideros en los que había que propiciar una economía no basada sólo en el intercambio de intereses sujetos al tesoro económico de la ciudad: su suelo.
El PSOE lleva a la práctica que cada responsable político sólo ostente un cargo de representatividad. De esta manera ya en el Parlamento Andaluz se ha aprobado la norma que no permite compaginar el cargo de Alcalde o Alcaldesa con el de Parlamentario o Parlamentaria. A nivel nacional nosotros los socialistas promulgamos una idea parecida para evitar la duplicidad de cargos en la misma persona. Al PP esto no le importa demasiado.
Ahora, Francisco de la Torre, igual que hiciera su sucesora la Sra. Villalobos, al comienzo de una Legislatura y con el viento a favor de las encuestas para el PP a nivel nacional quiere escaparse. Lo hace, en loor de multitudes aprovechando la convención (de los secretos, han dejado su programa electoral en el aire) del PP en nuestra ciudad, como candidato a Senador a la Cámara Alta en la capital del reino.
Ni su posible huída ni tampoco el apoyo de su grupo municipal y los distintos dirigentes del PP quitarán un ápice de responsabilidad a Francisco de la Torre de todo lo que acontece en esta ciudad y en su gestión como regidor del Ayuntamiento. Si ya quería irse que no se hubiera presentado, la ciudad necesita entereza y compromiso, el Senado queda lejos del Parque de Málaga.
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