Jul
16
Un puerto de puertas abiertas
Ayer me dijo un amigo que si tiraba de hemeroteca me daría cuenta del tiempo que se lleva hablando sobre el futuro del puerto de Málaga, y que a él en particular le había dado tiempo a cambiar de novia, a casarse y ver crecer a su hijo que ya tiene seis años. En mi opinión, los proyectos de calado (nunca mejor dicho) tienden a fracasar o a enmarañarse cuando se prescinde del parecer compartido de instituciones y ciudadanos.
Honradamente creo que cualquiera que sea la configuración definitiva del proyecto volverá a fracasar si no se consigue darle la mayor calidad a los edificios que allí se planteen y si no se integra el puerto en la ciudad. Málaga no puede vivir de espaldas a un mar que le imprime carácter. A veces he tenido la sensación de que el turista que llega a mi ciudad, después de recorrerla en un autobús turístico, se lleva una agridulce sorpresa al ver el mar por primera vez después de varios kilómetros, y eso desde la planta superior. A mí me ocurrió eso con Valencia la primera vez que fui de pequeña a esa ciudad.
Desgraciadamente, en ocasiones, el urbanismo ha ido taponando con altas edificaciones la visibilidad del mar. Ahora, o nos subimos a Gibralfaro o andamos por el paseo de la Farola o por el de los Curas, si queremos disfrutar de esa experiencia con suficiente campo visual. Puedo asegurar que soy de las pocas personas en este país que ha vivido dentro de los puertos. Como hija de farero, mi hogar ha sido el faro (la farola, que decimos aquí), y cada mañana nada más levantarme lo que he visto es el mar y el puerto y a veces ninguna otra cosa. Y eso deseo también para los demás.
No decepcionemos a los malagueños y que el puerto que tenga que ser sea aquel del que mayoritariamente todos nos podamos sentir orgullosos.
P.D. : Con posterioridad a la publicación de este artículo se ha hecho una realidad la decisión por parte de la Junta de Andalucía de eliminar el muro. Un gran paso para que Málaga esté más abierta al mar.














